Por Bruno Cortés
La migración volvió al centro de la conversación en la Cámara de Diputados, pero esta vez desde la memoria, la cultura y los derechos humanos. En el Espacio Cultural San Lázaro se presentó el libro “La última resistencia. Santuario en Los Ángeles”, del escritor Martín Íñiguez Ramos, una obra que retrata cómo comunidades, iglesias y organizaciones civiles protegieron a miles de migrantes perseguidos por políticas migratorias y conflictos armados en Centroamérica.
Aunque se trata de una presentación cultural, el tema tiene un fondo profundamente político y social. El libro aborda el llamado “movimiento santuario”, una red de apoyo que surgió en Estados Unidos durante la década de los ochenta para ofrecer refugio a personas migrantes y refugiadas que huían de la violencia en países como El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
La diputada de Morena, Maribel Solache González, explicó que la obra no solo habla de migración, sino también de solidaridad y dignidad humana frente a políticas consideradas injustas. Desde su experiencia como diputada migrante, recordó que durante años muchas iglesias y asociaciones civiles se convirtieron en el único refugio para familias que escapaban de guerras, pobreza y persecución.
Uno de los mensajes más fuertes de la presentación fue la idea de que “ningún ser humano es ilegal”, frase que resume una visión de política pública enfocada en derechos humanos más que en criminalización migratoria.
La relevancia del tema sigue vigente porque el fenómeno migratorio continúa creciendo en toda América Latina. Hoy las causas ya no son únicamente económicas; también influyen la violencia, el crimen organizado, la pobreza extrema y el desplazamiento forzado.
La diputada Olga Leticia Chávez Rojas destacó que el libro permite entender desde un enfoque humano lo que viven miles de personas migrantes durante su trayecto hacia Estados Unidos. Más allá de cifras o discursos políticos, la obra pone atención en historias reales de abuso, separación familiar y supervivencia.
Además, señaló que muchas de las secuelas de los conflictos armados en Centroamérica siguen presentes hasta hoy. La migración forzada, la desigualdad y la ruptura de familias continúan siendo consecuencias directas de aquellos años de violencia política y militar.
Por su parte, Elías Robles Andrade, director del Espacio Cultural San Lázaro, señaló que hablar de migración desde una perspectiva histórica ayuda a entender mejor las tensiones actuales entre México y Estados Unidos, especialmente en un contexto marcado por deportaciones masivas y endurecimiento de políticas migratorias.
También subrayó que el fenómeno migratorio no puede analizarse solo como un tema de seguridad fronteriza, sino como un problema estructural relacionado con desigualdad, violencia y falta de oportunidades.
El autor, Martín Íñiguez Ramos, explicó que uno de los objetivos del libro es rescatar la memoria del movimiento santuario y mostrar cómo comunidades organizadas construyeron redes de apoyo para defender a personas refugiadas e indocumentadas en Estados Unidos.
Incluso adelantó que trabaja en un documental que será grabado en Los Ángeles, ciudad que describió como uno de los principales centros de organización migrante y cultura hispana en Estados Unidos.
La obra también recupera figuras históricas clave como Óscar Arnulfo Romero y Jim Corbett, quienes impulsaron movimientos de protección a migrantes inspirados en la teología de la liberación y la defensa de derechos humanos.
En el fondo, el debate presentado en San Lázaro refleja un tema que sigue marcando la política pública mexicana: cómo proteger derechos humanos de personas migrantes mientras aumentan las tensiones migratorias y las presiones internacionales, especialmente desde Estados Unidos.













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