El cine mexicano no termina cuando aparecen los créditos finales. Detrás de cada personaje, época y escenario quedan vestidos, muebles, radios, vajillas, sombreros, uniformes y toda clase de objetos que alguna vez formaron parte de una escena. Muchos de ellos permanecieron durante años en bodegas de los Estudios Churubusco, hasta que encontraron una nueva oportunidad para contar sus propias historias.
Esa es la propuesta de “La piel de las películas”, una exposición permanente que abrió sus puertas el 20 de agosto de 2026 en la Bodega A de los Estudios Churubusco, en la Ciudad de México. El espacio reúne materiales que sobrevivieron a distintos rodajes y que ahora pueden ser contemplados fuera del set, como parte de la memoria material de la cinematografía mexicana.
La muestra ocupa cerca de 342 metros cuadrados y está organizada en ocho módulos. Su punto de partida es una frase que recibe a los visitantes: “El cine no es desechable”. La idea resume el propósito de recuperar piezas que fueron compradas, fabricadas, modificadas o seleccionadas para una película y que, una vez terminado el rodaje, quedaron almacenadas.
El proyecto fue impulsado por Estudios Churubusco y la Secretaría de Cultura con la intención de evitar que estos materiales continuaran deteriorándose, pero también para reconocer el trabajo de los numerosos oficios que hacen posible una producción cinematográfica. La curaduría estuvo a cargo de Patricia García y la dirección del espacio fue encabezada por Lourdes García.
Un museo para todo lo que ocurre detrás de cámaras
Cuando se habla de conservar el cine, normalmente se piensa en películas, negativos, fotografías, grabaciones o archivos digitales. Sin embargo, una producción también deja una enorme cantidad de objetos físicos que ayudan a construir el universo que aparece en pantalla.
Un vestido puede revelar la época y personalidad de un personaje. Un radio puede ubicar una historia en determinado momento histórico. Una vajilla, un escritorio o un mueble pueden hacer que una habitación parezca realmente habitada. Un uniforme puede ayudar a reconstruir un periodo histórico, mientras que una pieza de utilería puede aparecer apenas unos segundos y, aun así, resultar indispensable para que una escena funcione.
“La piel de las películas” permite observar precisamente esa parte del proceso cinematográfico que normalmente permanece fuera de la mirada del público. Al recorrer la exposición, los visitantes pueden acercarse a los materiales que alguna vez estuvieron frente a las cámaras y comprender que la construcción de una película depende de mucho más que actores, directores y equipos de grabación.
La colección reúne cerca de mil prendas de vestuario, alrededor de 250 objetos de arte y aproximadamente 100 muebles. Hay vestidos de época, uniformes militares, sotanas, rebozos, sombreros, rosarios y cruces, además de baúles, radios, globos terráqueos, vajillas y diferentes elementos de mobiliario.
También se conservan armas de utilería, como fusiles, pistolas y cañones, utilizadas en escenas cinematográficas. Aunque algunos de estos objetos pudieron aparecer solamente durante unos instantes en pantalla, su elaboración y preparación formaron parte del proceso que permitió construir la historia.
La exposición también pone el foco en quienes hacen posible esa transformación. Diseñadores de producción, vestuaristas, escenógrafos, ambientadores y utileros tienen la responsabilidad de convertir un guion en un espacio visualmente creíble. Sus nombres suelen quedar lejos de la atención que reciben las estrellas de una película, pero su trabajo es fundamental para que el espectador pueda entrar en el mundo que plantea una historia.

De “Hidalgo” a “Cadena perpetua”: las películas detrás de los objetos
Las piezas exhibidas proceden de producciones realizadas en diferentes etapas y con necesidades visuales muy distintas. Entre los títulos representados se encuentran “Hidalgo: La historia jamás contada”, “Morelos”, “El viaje de Teo”, “Obediencia perfecta”, “Macho” y “Cadena perpetua”.
Las películas históricas aportaron buena parte de los elementos utilizados para reconstruir otras épocas: vestuario, uniformes, armas y objetos destinados a recrear ambientes del pasado mexicano. En contraste, las producciones contemporáneas incorporaron artículos cotidianos que ayudaron a construir los espacios donde se desarrollaban las historias.
El acervo también conserva prendas vinculadas con intérpretes como Demián Bichir, Cecilia Suárez y Ana de la Reguera, así como objetos utilizados en producciones con Juan Manuel Bernal y Damián Alcázar.
Pero el interés de la muestra no está únicamente en reconocer a los actores que utilizaron determinadas prendas. Al colocar estos objetos dentro de una exposición, el proyecto busca cambiar la forma en que se observa una película: en lugar de mirar solamente el resultado final, permite preguntarse qué hubo detrás de cada escena y cuántas personas participaron para conseguir que un personaje, una habitación o una determinada época parecieran reales.
Una prenda deja de ser simplemente un vestuario cuando se conoce la película para la que fue creada. Un mueble deja de ser un objeto cualquiera cuando se descubre que estuvo dentro de un set. Fuera del rodaje, ambos adquieren un nuevo significado como testimonios de una producción y de los procesos artesanales y técnicos que la hicieron posible.
Dos años para rescatar la memoria de los rodajes
La creación de “La piel de las películas” tomó alrededor de dos años. Durante ese periodo fue necesario recuperar, clasificar y organizar materiales que habían permanecido bajo resguardo en los Estudios Churubusco.
El paso del tiempo había comenzado a afectar algunas piezas. Convertir la antigua Bodega A en una galería permitió no solamente exhibirlas, sino darles una nueva función dentro de la conservación del patrimonio cinematográfico.
La elección del lugar tiene además un significado especial. La exposición se encuentra entre los foros 1 y 2 de los Estudios Churubusco, precisamente dentro del complejo donde generaciones de cineastas, técnicos, diseñadores, fotógrafos, actores y trabajadores han participado en producciones mexicanas y extranjeras desde la década de 1940.
Así, los objetos no fueron trasladados a un museo completamente ajeno a su historia. Permanecen dentro del mismo espacio cinematográfico que durante décadas sirvió como escenario de creación y almacenamiento.
La exposición podría crecer hasta convertirse en un Museo del Cine
“La piel de las películas” también funciona como el primer paso de un proyecto de mayor alcance. Estudios Churubusco plantea la posibilidad de crear un Museo del Cine dentro del propio complejo.
La idea contempla aprovechar los tres niveles del área de bodegas, que en conjunto suman alrededor de mil metros cuadrados. Por ahora no existe una fecha anunciada para la apertura de ese museo, pero la exposición permanente ya permite comenzar a construir esa relación entre el público y el patrimonio material de la industria.
Uno de los siguientes pasos sería abrir una convocatoria dirigida a directoras, directores, productores, casas productoras y diseñadores de producción para que puedan donar materiales relacionados con otras películas. De esta manera, el acervo podría crecer con nuevas prendas, objetos y elementos de escenografía.
También existe la posibilidad de incorporar fotografías, cámaras, equipos de iluminación y otros instrumentos relacionados con los diferentes oficios cinematográficos. Con ello, el proyecto podría ampliar su mirada desde los objetos que aparecen frente a la cámara hasta las herramientas utilizadas para hacer posible una película.
Por ahora, “La piel de las películas” ofrece una primera aproximación a esa idea: conservar aquello que normalmente queda olvidado después de que termina un rodaje.

¿Dónde visitar “La piel de las películas” en CDMX?
La exposición permanente puede visitarse de lunes a viernes, de 10:00 a 15:00 horas, con entrada gratuita. Se encuentra en la Bodega A de los Estudios Churubusco, en Atletas 2, colonia Country Club, alcaldía Coyoacán, Ciudad de México.
El espacio también puede incorporarse a las visitas guiadas que realizan los Estudios Churubusco hasta tres veces por semana. Para quienes necesiten acudir en otro horario, es posible solicitar información directamente con el proyecto.
Incluso existe la posibilidad de consultar por algunas de las piezas exhibidas que puedan tener una nueva vida en otras producciones, ya que parte de estos materiales todavía puede utilizarse.
Más que una colección de objetos antiguos, “La piel de las películas” propone mirar el cine desde otro ángulo. Cada vestido, mueble, sombrero o pieza de utilería recuerda que antes de convertirse en una imagen hubo personas que imaginaron, diseñaron, fabricaron, buscaron y colocaron cada elemento frente a una cámara.
Ahora, esos objetos regresan a la vista del público para contar una historia diferente: la de todo lo que permanece cuando las cámaras dejan de grabar.
