Una revisión doméstica puede descubrir riesgos cotidianos antes de que se conviertan en obstáculos: una repisa inestable, una salida bloqueada o una instalación que requiere mantenimiento. CENAPRED propone observar la vivienda como primer paso del plan familiar ante sismos.
La guía recomienda revisar el estado de la construcción y dar mantenimiento por lo menos dos veces al año a las instalaciones de agua, gas y electricidad. Esa recomendación no significa que una persona deba manipular conexiones por su cuenta: si detecta una falla o no sabe cómo revisarla, debe buscar personal calificado.
Los muebles también forman parte de la prevención. El organismo sugiere fijar a la pared o cambiar de lugar objetos que puedan caer u obstruir el paso. Libros, adornos pesados y espejos colocados sobre zonas de circulación merecen una mirada cuidadosa.
Después, toca recorrer la vivienda desde la entrada hasta las salidas. ¿Se puede llegar a la puerta sin mover cajas, bicicletas o muebles? Mantener despejado el camino no requiere comprar equipo: a veces basta con reordenar lo que ya ocupa el pasillo.
El croquis familiar permite registrar esos puntos y ubicar rutas próximas. CENAPRED recomienda considerar cómo cambian las condiciones entre el día y la noche, y elaborar mapas distintos si la distribución de personas o la iluminación lo ameritan.
La guía también invita a mirar los alrededores del domicilio e identificar riesgos como cables, transformadores o ríos. En una ciudad, ese reconocimiento debe hacerse sin acercarse a instalaciones ni entrar en zonas restringidas; se trata de saber dónde están y consultar a las autoridades ante una condición peligrosa.
Hay un límite importante: una inspección visual hecha por residentes no determina si una estructura es segura ni reemplaza una evaluación de especialistas. Grietas, deformaciones u otros daños que preocupen requieren orientación técnica y, ante peligro inmediato, seguir las indicaciones de Protección Civil.
La revisión puede convertirse en una rutina breve: anotar qué debe corregirse, asignar a una persona responsable y poner una fecha para comprobarlo. CENAPRED plantea que los integrantes de la familia compartan el croquis y practiquen periódicamente; así, el plan no queda guardado en un cajón.
En la CDMX, donde muchos hogares están en edificios compartidos, también conviene conocer las rutas y avisos establecidos por la administración del inmueble. Una salida despejada y un acuerdo conocido hacen más por la preparación diaria que esperar a improvisar cuando ya hay prisa.
