miércoles, 9 de septiembre de 2026

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CDMX

Miles de toneladas de basura de CDMX podrían terminar como combustible en Europa

La Ciudad de México enfrenta una nueva estrategia para reducir el volumen de residuos que termina en sitios de disposición final: procesar parte de la basura no reciclable que llega al relleno sanitario El Milagro, en Ixtapaluca, Estado de México, para transformarla en pellets de combustible y enviarla al mercado europeo. El proyecto, de capital privado y con tecnología alemana, plantea una capacidad inicial de procesamiento de aproximadamente mil 200 toneladas diarias, mientras el sitio recibe alrededor de 2 mil 500 toneladas provenientes de la capital.

El esquema no implica que los residuos de la capital vayan a convertirse directamente en electricidad dentro de la Ciudad de México. El material que ya no tenga posibilidades de reciclaje será sometido a procesos de trituración, separación y reducción de humedad para obtener un combustible derivado de residuos en forma de pellets, cuyo destino previsto son instalaciones industriales y plantas de generación de energía en Europa.

De acuerdo con la información difundida sobre el proyecto, la primera etapa contempla una inversión privada de 140 millones de euros y se prevé que entre en operación hacia finales de 2027. La instalación utilizará tecnología de origen alemán y se plantea como un Centro Integral de Residuos, con el objetivo de disminuir la cantidad de materiales que permanecen confinados en el relleno sanitario.

El proyecto adquiere relevancia en un contexto en el que la Ciudad de México mantiene una alta generación de residuos sólidos urbanos y depende de instalaciones ubicadas fuera de su territorio para una parte de la disposición final. Un documento oficial del Gobierno capitalino identifica a El Milagro, en Ixtapaluca, entre los sitios autorizados para recibir residuos provenientes de la capital.

Sin embargo, presentar el esquema exclusivamente como una solución de economía circular requiere matices. La Ley General de Economía Circular, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 2026, establece como objetivos incrementar la vida útil de los productos y minimizar, recuperar, aprovechar y valorizar los residuos. La legislación también incorpora mecanismos para medir el aprovechamiento energético dentro de las estrategias de circularidad.

La propia legislación obliga a mantener una visión jerarquizada del manejo de los residuos. Por ello, la conversión de desechos en combustible no debe confundirse con reciclaje: se trata principalmente de una forma de valorización energética para materiales que ya no resultan aprovechables mediante otras vías. El reto será garantizar que la producción de pellets ocurra después de la recuperación de materiales reciclables y no se convierta en un incentivo para dejar de separar o reducir los residuos desde su origen.

Otro aspecto relevante será el control ambiental. Para que el proyecto represente una mejora frente al confinamiento convencional, deberán acreditarse las condiciones técnicas para evitar impactos asociados al tratamiento, transporte y posterior combustión de los pellets. La Ley General de Economía Circular contempla precisamente instrumentos orientados a disminuir la huella ambiental y maximizar el aprovechamiento circular de los materiales.

También será necesario transparentar el funcionamiento de la planta, los residuos que serán aceptados, los mecanismos de separación, los controles de emisiones y la trazabilidad del combustible producido. La participación de las personas recicladoras constituye otro elemento que deberá considerarse, particularmente porque la nueva legislación reconoce expresamente a las personas recicladoras de base o pepenadoras dentro del marco de la economía circular.

La dimensión metropolitana tampoco puede quedar fuera del análisis. El hecho de que miles de toneladas de residuos de la capital sean trasladadas diariamente a Ixtapaluca evidencia que el problema de la basura rebasa los límites administrativos de la Ciudad de México y requiere coordinación entre autoridades capitalinas, mexiquenses y federales.

En ese sentido, transformar residuos en combustible puede representar una alternativa para reducir el volumen destinado a confinamiento y aprovechar materiales con poder calorífico. No obstante, su éxito ambiental dependerá de que la valorización energética sea una etapa posterior a la reducción, reutilización y reciclaje, tal como exige la lógica de la economía circular. El proyecto no elimina el problema de la generación de basura: modifica el destino de una parte de los residuos que actualmente terminan en un relleno sanitario.

La Cámara de Diputados ha señalado que la Ley General de Economía Circular establece responsabilidades concurrentes entre la Federación, las entidades federativas, los municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México para avanzar hacia este modelo. Por ello, el verdadero desafío para la capital será combinar este tipo de infraestructura con políticas efectivas de separación en origen, reducción de residuos, reciclaje y reutilización.