Las cámaras del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México cuentan con sistemas de lectura automática de placas que permiten identificar matrículas y compararlas con registros de vehículos de interés, incluidos aquellos con reporte de robo.
El mecanismo no significa que las cámaras puedan determinar por sí mismas si un automóvil fue robado. Su función consiste en capturar la matrícula, convertirla en caracteres mediante sistemas automatizados y realizar un cotejo con bases de datos oficiales. Cuando existe una coincidencia, el sistema puede generar una alerta para que las autoridades den seguimiento al vehículo.
De acuerdo con información del C5, la Ciudad de México cuenta con más de 81 mil 900 cámaras distribuidas en distintos puntos de la capital. Dentro de esta infraestructura también existen más de 800 cámaras y sensores especializados en lectura automática de placas, destinados, entre otras funciones, a la identificación de vehículos.
La estrategia de videovigilancia contempla además una importante ampliación de la infraestructura. El Gobierno capitalino ha anunciado la instalación de 30 mil 400 nuevas cámaras distribuidas en 15 mil 209 tótems, con el objetivo de aumentar la cobertura tecnológica y fortalecer las capacidades de monitoreo en las 16 alcaldías.
En el caso específico de los vehículos robados, la utilidad de esta tecnología radica en reducir el tiempo entre la detección de una unidad y la intervención de las autoridades. Si una matrícula registrada en las bases oficiales es identificada por el sistema, puede generarse una alerta operativa que permita orientar a elementos policiales hacia la zona donde fue detectado el automóvil.
El sistema también plantea un reto en materia de protección de datos y vigilancia urbana, debido a que la expansión de estas tecnologías incrementa la capacidad de las autoridades para identificar y rastrear vehículos que circulan por la capital. Por ello, su utilización debe mantenerse vinculada a protocolos institucionales, bases de datos oficiales y las disposiciones aplicables en materia de seguridad y privacidad.
La ampliación de la red del C5 representa así un cambio relevante en el modelo de videovigilancia de la capital: las cámaras no sólo registran imágenes, sino que pueden procesar información específica de los vehículos y generar alertas a partir del cruce automatizado de datos.
En términos operativos, la tecnología busca convertir la infraestructura de videovigilancia en una herramienta de reacción más rápida frente al robo de vehículos y otros delitos relacionados con automóviles. Su efectividad, sin embargo, depende de la actualización de las bases de datos, la precisión de los sistemas de lectura y la capacidad de respuesta de las corporaciones de seguridad ante las alertas generadas.
Fuentes: Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México y registros oficiales sobre infraestructura de videovigilancia.
