jueves, 6 de agosto de 2026

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El cambio climático está cambiando el mapa de las mariposas y algunas especies podrían desaparecer

Las mariposas, consideradas uno de los mejores indicadores de la salud de los ecosistemas, están cambiando de hogar a medida que el planeta se calienta. Un estudio internacional publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution concluyó que el cambio climático ya está transformando la distribución geográfica de estos insectos en gran parte del mundo, obligando a muchas especies a desplazarse hacia regiones más frías o de mayor altitud para sobrevivir.

La investigación representa una de las revisiones más amplias realizadas hasta ahora sobre este fenómeno. Los científicos analizaron información correspondiente a 1,758 especies de mariposas distribuidas en 105 países y territorios, con el objetivo de comprender cómo han cambiado sus áreas de distribución en las últimas décadas y cuáles son las principales causas detrás de esos movimientos.

Los resultados muestran que el 79 % de los cambios registrados en la distribución de las mariposas está relacionado con el calentamiento global y con el aumento de fenómenos meteorológicos extremos. El resto de las modificaciones responde también a actividades humanas, como la transformación del uso del suelo, la expansión urbana, la agricultura intensiva, la fragmentación de los hábitats naturales y la introducción de especies invasoras.

Las mariposas son especialmente sensibles a las variaciones ambientales debido a que poseen ciclos de vida relativamente cortos y dependen de plantas específicas para completar su desarrollo. Por ello, cualquier modificación en la temperatura o en la disponibilidad de vegetación puede afectar directamente su supervivencia.

Frente al incremento de las temperaturas, muchas especies han comenzado a desplazarse hacia el norte, en el caso del hemisferio norte, o a colonizar zonas montañosas donde las condiciones climáticas siguen siendo favorables. El estudio señala que aproximadamente el 22 % de los cambios observados corresponde a desplazamientos hacia mayores altitudes.

En términos generales, los investigadores encontraron que el 80 % de las especies analizadas ha logrado ampliar su área de distribución, mientras que el 27 % ha experimentado una reducción de su territorio. Aunque ambos porcentajes parecen contradictorios, los autores explican que una misma especie puede expandirse en algunas regiones y, al mismo tiempo, desaparecer de otras, reflejando la complejidad de las respuestas al cambio climático.

Jonathan Lenoir, investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS) y uno de los autores del estudio, considera que estos resultados representan una señal relativamente positiva, ya que demuestran que muchas especies aún conservan la capacidad de desplazarse para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales.

No obstante, el especialista subraya que esta conclusión debe interpretarse con cautela. Detectar la aparición de nuevas poblaciones suele ser mucho más sencillo que confirmar la desaparición total de una población en su área histórica de distribución. Esto significa que las reducciones del territorio podrían estar subestimadas debido a la dificultad para documentar las extinciones locales.

Los investigadores también reconocen que existe un posible sesgo en la información recopilada, ya que buena parte de las observaciones procede de zonas de baja altitud y regiones cercanas a áreas urbanas, donde el monitoreo científico suele ser más frecuente.

Pese a la aparente capacidad de adaptación de muchas mariposas, los científicos advierten que este proceso tiene límites. Si el calentamiento global continúa acelerándose, podría alcanzarse un punto a partir del cual las especies ya no logren desplazarse con la suficiente rapidez para encontrar hábitats adecuados.

Lenoir advierte que existe el riesgo de un «efecto umbral», es decir, un momento en el que el aumento de la temperatura provoque que la pérdida de territorio supere la capacidad de expansión de las especies. En ese escenario, las reducciones en la distribución serían mucho más rápidas y podrían incrementar el riesgo de extinciones.

Esta preocupación coincide con otras investigaciones recientes. Un estudio publicado en 2024 en la revista Global Ecology and Biogeography estimó que, si el calentamiento global continúa al ritmo actual, el 84 % de las 268 especies europeas de mariposas analizadas verá reducido su territorio hacia el año 2080.

Además, los expertos recuerdan que no todas las especies cuentan con las mismas posibilidades de adaptación. Algunas tienen una capacidad limitada para desplazarse largas distancias, mientras que otras dependen de plantas hospedadoras que también podrían desaparecer o modificar su distribución debido al cambio climático.

Por ello, aunque muchas mariposas están demostrando una notable capacidad para responder a las transformaciones ambientales, los investigadores consideran que esta estrategia no garantiza su supervivencia a largo plazo. La conservación de los hábitats naturales y la reducción de las emisiones que impulsan el cambio climático seguirán siendo factores fundamentales para proteger a estos insectos, cuya presencia resulta esencial para la polinización y el equilibrio de numerosos ecosistemas.

El estudio refuerza la importancia de seguir monitoreando las poblaciones de mariposas alrededor del mundo, ya que sus cambios de distribución ofrecen información valiosa sobre el impacto que el calentamiento global está teniendo sobre la biodiversidad y pueden servir como una alerta temprana de las transformaciones que enfrentan otros grupos de especies.