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Salud

Un estudio relaciona las verduras de hoja verde con un menor riesgo de demencia

Por Redacción Acento Noticias · 9 de junio de 2026 · 5 min de lectura

Una nueva investigación internacional ha encontrado una relación entre el consumo de verduras de hoja verde y un menor riesgo de desarrollar demencia, una de las enfermedades neurodegenerativas que más preocupa a nivel mundial debido al envejecimiento de la población. El estudio, que siguió durante casi tres décadas a más de 54.000 adultos en Dinamarca, sugiere que el origen de los nitratos presentes en la alimentación podría desempeñar un papel clave en la salud cerebral.

Los resultados mostraron que las personas que consumían mayores cantidades de nitratos procedentes de vegetales presentaban menos diagnósticos de demencia a lo largo del tiempo. En contraste, quienes obtenían una mayor proporción de nitratos y nitritos a través de carnes procesadas, carnes rojas y agua potable registraron una incidencia más elevada de esta enfermedad.

La investigación destaca que no todos los nitratos actúan de la misma manera dentro del organismo. Según explicó Catherine Bondonno, profesora asociada de la Universidad Edith Cowan de Australia, las verduras aportan una combinación de vitaminas, antioxidantes y compuestos bioactivos que favorecen la producción de óxido nítrico, una molécula fundamental para la circulación sanguínea y el correcto funcionamiento cerebral.

Este efecto protector no se observa en las carnes procesadas o rojas. De acuerdo con la especialista, estos alimentos carecen de los antioxidantes presentes en los vegetales y contienen otros elementos, como el hierro hemo, que pueden favorecer la formación de compuestos potencialmente perjudiciales para el cerebro cuando se metabolizan en el organismo.

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que una cantidad relativamente pequeña de verduras de hoja verde podría estar asociada con beneficios significativos. Los investigadores señalaron que consumir aproximadamente una taza diaria de espinacas tiernas, equivalente a unos 80 gramos, se relacionó con un menor riesgo de desarrollar demencia. Por el contrario, una dieta con un elevado consumo de carnes procesadas y carnes rojas se vinculó con una mayor probabilidad de padecer enfermedades neurodegenerativas.

Los nitratos son compuestos químicos formados por nitrógeno y oxígeno que se encuentran de manera natural en el suelo, el agua y numerosos alimentos. Son especialmente abundantes en vegetales como la espinaca, la lechuga, la acelga y otras verduras de hoja verde. Además, se utilizan ampliamente en la industria alimentaria para conservar productos cárnicos procesados y mantener su color característico.

Dentro del cuerpo humano, los nitratos pueden transformarse en nitritos y, bajo determinadas condiciones, convertirse en compuestos denominados N-nitrosaminas. Diversas investigaciones han asociado estas sustancias con posibles efectos adversos para la salud cuando la exposición es prolongada, especialmente si proceden de fuentes animales o del agua potable.

Precisamente, uno de los aspectos más novedosos del estudio fue la relación observada entre los niveles de nitrato presentes en el agua potable y el riesgo de demencia. Los investigadores encontraron que las personas expuestas durante largos periodos a concentraciones relativamente bajas de nitrato en el agua mostraban una mayor incidencia de la enfermedad.

Lo más sorprendente es que estas concentraciones se encontraban muy por debajo del límite legal establecido actualmente en la Unión Europea, fijado en 50 miligramos por litro. Los datos revelaron asociaciones incluso en personas expuestas a niveles cercanos a los 5 miligramos por litro.

Según Bondonno, una posible explicación radica en que el agua potable no contiene antioxidantes naturales capaces de impedir la formación de N-nitrosaminas. Mientras que los vegetales aportan compuestos protectores que neutralizan parte de estos procesos químicos, el agua carece de dichos mecanismos de defensa, permitiendo que ciertos compuestos potencialmente dañinos se formen con mayor facilidad.

No obstante, los investigadores subrayaron que el riesgo individual asociado a estas concentraciones sigue siendo relativamente bajo. Además, recordaron que el agua continúa siendo una opción mucho más saludable que las bebidas azucaradas y otros productos ultraprocesados. Sin embargo, consideran que los resultados justifican una revisión más profunda de los límites regulatorios actuales y el desarrollo de nuevas investigaciones sobre los efectos de exposiciones prolongadas a bajas concentraciones de nitrato.

Los autores también recalcaron que se trata de un estudio observacional, lo que significa que puede identificar asociaciones estadísticas entre determinados factores y una enfermedad, pero no demostrar una relación directa de causa y efecto. Por ello, aún no es posible afirmar con certeza que los nitratos sean responsables directos del desarrollo de la demencia.

Factores como la genética, la actividad física, los hábitos de vida, el nivel educativo y la calidad general de la alimentación podrían influir en los resultados observados. Los investigadores consideran necesario realizar nuevos estudios que permitan comprender mejor los mecanismos biológicos implicados y determinar con mayor precisión el impacto de cada fuente de nitratos sobre la salud cerebral.

A pesar de estas limitaciones, la investigación aporta una conclusión relevante: el origen de los nitratos parece ser más importante que la cantidad total consumida. Los resultados refuerzan las recomendaciones nutricionales que promueven una alimentación rica en verduras y hortalizas, al tiempo que sugieren moderar el consumo de carnes procesadas y carnes rojas.

La demencia continúa siendo uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, por lo que identificar factores dietéticos capaces de reducir su riesgo representa una prioridad para la comunidad científica. Aunque todavía quedan interrogantes por resolver, este estudio aporta nuevas evidencias sobre el papel que pueden desempeñar los alimentos de origen vegetal en la protección de la salud cerebral y abre nuevas líneas de investigación sobre la calidad del agua y la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Redacción Acento Noticias

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