A menos de un mes de la muerte de Dolly Parton, la administración de su patrimonio quedó envuelta en una disputa familiar que ya llegó a los tribunales. La empresa encargada de gestionar los intereses profesionales de la cantante solicitó una orden de restricción contra su sobrino Bryan Seaver, antiguo responsable de seguridad de la artista, después de acusarlo de realizar amenazas y ejercer presión para obtener dinero.
La solicitud fue presentada por Danny Nozell, representante de larga trayectoria de Parton y responsable de She’s Alive, LLC, la entidad creada para gestionar y proteger parte de los negocios y propiedades vinculados con el legado de la cantante.
Un juez de Tennessee concedió el 22 de septiembre una orden temporal de restricción contra Seaver, de acuerdo con documentos judiciales citados por medios estadounidenses. La medida busca impedirle acercarse a empleados, abogados y socios comerciales relacionados con la empresa de Parton.
Del encargado de su seguridad a una disputa por el patrimonio
Seaver tenía una relación cercana con la cantante. Durante más de dos décadas estuvo al frente de la seguridad de las propiedades de Parton, una responsabilidad que había heredado de su padre.
Incluso fue el encargado de comunicar públicamente la muerte de su tía el 25 de agosto, cuando Parton falleció a los 80 años. En aquel momento publicó un emotivo mensaje en el que explicó que había sido una petición que la artista le había hecho años atrás.
Sin embargo, pocas semanas después de la muerte de la cantante, su relación con quienes administran el patrimonio cambió radicalmente.
El 15 de septiembre, Seaver fue despedido y su compañía de seguridad dejó de prestar servicios en las propiedades de Parton. La decisión fue descrita por él como inesperada y hasta entonces inexplicable.
Después de su salida, Seaver cuestionó públicamente las decisiones de Nozell y de otras personas vinculadas con la administración del patrimonio.
El patrimonio lo acusa de amenazas e intimidación
Los documentos presentados ante un tribunal de Tennessee describen una situación mucho más grave.
La demanda sostiene que Seaver inició una campaña de “amenazas, intimidación y coerción” y que habría utilizado referencias a su experiencia como contratista militar, su supuesto acceso a armas y su capacidad para ejercer violencia con el objetivo de presionar a los responsables del patrimonio.
Entre los documentos entregados al tribunal aparecen mensajes que, según la demanda, fueron enviados por Seaver a Nozell y a otras personas vinculadas con los negocios de Parton.
En uno de ellos, citado por medios estadounidenses, Seaver habría escrito que se convertiría en “la mano de la venganza” de su familia. En otros mensajes habría amenazado con perjudicar las asociaciones comerciales de Parton y con emprender acciones contra personas y empresas relacionadas con su legado.
La demanda también incluye un mensaje dirigido al abogado de entretenimiento de Parton en el que, según los documentos, Seaver habría escrito: “No soy una persona del entretenimiento. Soy un asesino”.
Las acusaciones forman parte de los argumentos presentados por la empresa para justificar la necesidad de una protección judicial inmediata.
Seaver rechaza las acusaciones
El sobrino de Parton ha negado que sus mensajes constituyeran amenazas.
Después de que se conociera la solicitud de la orden de restricción, Seaver declaró que nunca había amenazado a nadie y calificó el procedimiento como “una maniobra publicitaria”.
También explicó que algunas de las expresiones utilizadas en sus comunicaciones fueron conversaciones privadas y que, a su juicio, fueron extraídas de contexto.
Seaver ha defendido además su trayectoria como profesional de seguridad y ha sostenido que sus comentarios se referían a conflictos empresariales relacionados con personas o compañías que, según él, habían perjudicado a su tía.
La existencia de los mensajes y su interpretación serán parte de la disputa judicial; las acusaciones presentadas en la demanda no equivalen por sí mismas a una determinación judicial de que Seaver haya cometido violencia o un delito.
¿Qué administra el patrimonio de Dolly Parton?
La disputa ocurre mientras los responsables de preservar el legado de Parton administran un conjunto de negocios y propiedades construidos durante décadas por la cantante.
El patrimonio incluye intereses vinculados con Dollywood, el parque temático de Tennessee, además de otras propiedades, proyectos comerciales y la colección relacionada con el legado de la artista. También se encuentra en desarrollo un museo dedicado a Parton.
La empresa She’s Alive, LLC, supervisada por Nozell, sostiene que necesita proteger a sus empleados, asesores y socios comerciales mientras continúa administrando esos intereses.
La orden temporal busca precisamente establecer distancia entre Seaver y las personas vinculadas con esa estructura empresarial. Según documentos judiciales, la solicitud contemplaba que permaneciera al menos 1,000 pies de distancia de oficinas, empleados y socios de la compañía.
Una nueva etapa para el legado de Parton
La controversia aparece en un momento especialmente sensible para la familia y los seguidores de Dolly Parton. La cantante murió el 25 de agosto de 2026, a los 80 años, y desde entonces se han multiplicado los homenajes a una figura cuya carrera se extendió durante más de seis décadas.
Ahora, mientras sus familiares y representantes avanzan con la administración de sus negocios y proyectos, una disputa que comenzó con el despido del encargado de seguridad de sus propiedades se ha convertido en un procedimiento judicial.
Por el momento, la orden de restricción es de carácter temporal. El caso deberá continuar en los tribunales para determinar las siguientes medidas y resolver las acusaciones planteadas por la empresa que administra el legado de Parton.
La disputa también pone bajo los reflectores una cuestión que suele aparecer después de la muerte de grandes figuras del entretenimiento: cómo se administran sus negocios, propiedades y derechos cuando la persona que durante décadas tomó las decisiones ya no está para hacerlo.
En el caso de Dolly Parton, esa transición apenas comienza y ahora tendrá que desarrollarse en medio de un conflicto entre quienes estuvieron durante años cerca de la cantante y las personas encargadas de proteger su patrimonio.
