Kenia López Rabadán vincula crecimiento económico con seguridad y democracia

 

 

Para entender cómo crece la economía de un país, no basta con hablar de bancos o inversiones; también hay que mirar el entorno en el que operan. Bajo esa lógica, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, puso sobre la mesa una idea clave: sin seguridad, reglas claras y democracia, el crecimiento económico simplemente no se sostiene.

Durante su participación en la Convención Bancaria en Cancún, la legisladora explicó algo que a veces se pierde en el discurso técnico: para que más personas usen los bancos, accedan a créditos y mejoren su economía personal, primero debe existir confianza en el país. Y esa confianza se construye con instituciones sólidas, leyes claras y un entorno donde invertir no sea un riesgo constante.

En palabras simples, si una empresa o un banco no tiene certeza jurídica —es decir, si no sabe si las reglas van a cambiar o si sus inversiones están protegidas— difícilmente apostará por crecer en México. Eso impacta directamente en la generación de empleos, en el acceso al crédito y, en consecuencia, en el bolsillo de la gente.

En ese contexto, López Rabadán también adelantó que la Cámara de Diputados tendrá que revisar con lupa la iniciativa del Ejecutivo sobre infraestructura estratégica. Este tipo de proyectos, que suelen implicar grandes inversiones públicas y privadas, requieren no solo recursos, sino también planeación, transparencia y condiciones que den certeza a quienes participan en ellos.

Otro punto relevante que destacó fue el reciente acuerdo para avanzar en la elección de nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral, una decisión que, aunque parece lejana a la economía, tiene implicaciones directas. Un árbitro electoral sólido da estabilidad política, y esa estabilidad es uno de los factores que más valoran los inversionistas.

Además, subrayó la aprobación de reformas para combatir delitos como la extorsión y el cobro de piso, problemas que afectan directamente a pequeños y grandes negocios en el país. Aquí la conexión es clara: sin seguridad, no hay inversión; y sin inversión, no hay crecimiento económico.

El mensaje de fondo es sencillo pero contundente: la economía no crece en el vacío. Depende de decisiones políticas, del funcionamiento de las instituciones y de la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad y legalidad. En ese equilibrio, el Congreso tiene un papel central, no solo aprobando leyes, sino generando las condiciones para que el desarrollo sea posible.

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