La estrategia fue detallada por el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez Camacho, quien señaló que el fenómeno del farderismo —robo de mercancía ocultándola entre la ropa o pertenencias— se atiende mediante un enfoque diferenciado según las características de cada caso.
El funcionario explicó que el primer eje consiste en fortalecer la coordinación con tiendas de autoservicio y establecimientos comerciales donde se han detectado mayores incidencias. El objetivo es mejorar los canales de alerta temprana para que las autoridades puedan intervenir de manera oportuna cuando se detecten intentos de robo.
La segunda vertiente corresponde al trabajo de investigación. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, se han identificado casos de farderismo cometidos por grupos organizados que operan de manera sistemática en diferentes comercios. Ante ello, se mantienen indagatorias abiertas para realizar detenciones en flagrancia y, en paralelo, desarticular posibles redes dedicadas a este tipo de ilícitos.
En este proceso participan también áreas de investigación criminal y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, instancia encargada de integrar las carpetas de investigación y dar seguimiento legal a los casos detectados por la policía capitalina.
El tercer eje incorpora una perspectiva social cuando se detecta que los robos están vinculados con situaciones de precariedad económica o subsistencia. En estos casos, las autoridades buscan canalizar a los involucrados hacia programas de reinserción, particularmente el programa Reconecta con la Paz, dirigido a jóvenes de entre 12 y 35 años que han cometido delitos de bajo impacto.
Según explicó Pablo Vázquez Camacho, este mecanismo puede aplicarse mediante figuras legales como la suspensión condicional del proceso, siempre que exista acuerdo con las partes afectadas, como las tiendas de autoservicio. El objetivo es ofrecer apoyos sociales que reduzcan los incentivos económicos que originan la conducta delictiva y evitar su reincidencia.
No obstante, autoridades reconocen que el aumento de reportes por farderismo refleja un desafío creciente para la seguridad comercial en la capital. Especialistas en seguridad señalan que este tipo de delitos, aunque clasificados como de bajo impacto, pueden tener efectos acumulativos en el sector minorista, por lo que la efectividad de las estrategias dependerá de la coordinación entre autoridades, comercios y mecanismos de prevención social.
